Las sociedades previas al capitalismo occidental del siglo XIX, vivían en una armonía más cercana a la naturaleza. Especialmente aquellos pueblos alejados de la locura de Europa y sus colonias. Las relaciones de los individuos con el medio que los rodeaba era producto de siglos y siglos de adaptación.

Con la Revolución Industrial y la primacía del afán de lucro entre las relaciones humanas y para con la naturaleza, comienza una época (que aun dura) en donde se ve al medio ambiente no como un lugar donde vivir, sino como el sitio de donde obtener mercancías que se traducirán en ganancias o como tacho de basura. Merced a esta visión mercantilista de la naturaleza, es que se concretaron la mayor parte de las represas del mundo.

En aras del “progreso” se cortaron de cuajo los cursos de los ríos más importantes, del mundo en general y de Sudamérica en particular.  Las consecuencias desastrosas que acarrearon estas construcciones las vemos hoy en día con el regreso de vectores que transmiten enfermedades erradicadas de la región (Dengue, vector: Aedes aegypti), o la aparición de otros nuevos (Esquistosomiasis, vector: platelmintos del género Schistosoma), la disminución de la fauna y flora locales por el anegamiento de las tierras selváticas, imposibilidad de la libre circulación de los ciclos reproductivos de los peces, desplazamiento de poblaciones, con el agravante del desarraigo forzoso de la tierra de origen y el estilo de vida tradicional de la zona costera. Entre muchas otras consecuencias aún no estudiadas.

En líneas generales este parece ser un problema propio de las organizaciones ecologistas y de ONG’s dedicadas a la problemática ambiental. Pero la realidad nos demuestra que es una “cuestión de todos”, pues afecta a todos los que vivimos en la Provincia. Es necesario presionar al poder político para que coloque el tema en la mesa, y se lo haga saber al pueblo misionero. Y si es necesario formar asambleas barriales, estudiantiles o de cualquier índole en donde se puedan discutir todos estos temas que son de vital importancia para el porvenir de la provincia. Como ciudadanos debemos tomar cartas en el asunto y exigir que se respete la soberanía del pueblo, que ya dijo anteriormente NO A LAS REPRESAS.